Trekking La Ermita – El Manzano (Invernal)

Llegando a Los Azules

Santiago y una mirada al oriente, un cordón montañoso domina el paisaje, se trata de la sierra de Ramón, que en estas fechas descansa tranquila y serena durmiendo su sueño invernal. Sus populares cumbres se tiñen de blanco, entre las más concurridas por los montañistas tenemos: el cerro Provincia, el cerro Ramon, la Cruz, y el punta de damas.

Un día del invierno nos dispusimos a descubrir algunos de sus misterios, y así nos propusimos unir el camino que va a Farellones, con el camino al Cajón del Maipo en una gran caminata por detrás de la sierra, y por el medio de sus valles.

La ruta propuesta comienza en el sector denominado “La Ermita”, para luego paulatinamente ir subiendo  por el estero Covarrubias, hasta alcanzar un portezuelo de 2.250 msnm que conecta en uno de sus flancos con el filo que baja desde el cerro Ramón, para luego comenzar a perder altura y así llegar a internarse en el precioso valle del Manzano, el cual culmina en el camino al cajón del Maipo, en el poblado homónimo.

Esta pequeña aventura fue una hermosa experiencia, las heladas invernales nos regalaron hermosos paisajes en este pequeño recodo de la cordillera de Los Andes.

Día 1 –Un día cualquiera del invierno-

Luego de reunirnos en Santiago y ser transportados hasta La Ermita en el Km 12 de la ruta hacia Farellones, comenzamos a internarnos por un camino de ripio que atraviesa una propiedad privada hasta llegar al final del camino, en donde nos despedimos de nuestro transporte y nos cargamos las pesadas mochilas en la espalda, para así dar inicio a nuestra esperada caminata. Iniciamos nuestro recorrido desde la confluencia del estero Covarrubias con el de los Recauquenes, y caminamos por un marcado sendero. 

El paisaje típico de la zona precordillerana y muy agradable, con muchos cactus y chaguales, dignos representantes de la flora del lugar, numerosos saltos de agua adornan el prístino estero.

Luego de caminar siempre por la izquierda del estero fuimos adentrándonos mas y mas por el valle hacia arriba, hasta que en un par de horas estábamos en la pintoresca cueva del arriero. Esta es una cueva que sirve de refugio a caminantes cansados y a los arrieros que transitan de un lado a otro por estos hermosos y espectaculares valles. Hicimos un alto para comer algo y descansar un poco bajo el alero de las rocas gigantes que forman la cueva, y así al compás de las aguas que bajan siempre cristalinas repusimos un poco las energías.

Nuebes de algodon
Nuebes de algodon

Continuamos la marcha por un sendero alejado del estero y seguimos por buen camino. Ya se asoman las primeras manchas de nieve y el aire se torna más helado, la nieve que se funde en la tierra produce un barro muy resbaladizo que se adhiere a nuestros zapatos y bastones, sumándonos peso y haciendo la caminata muy incómoda y exigente físicamente. Es muy desagradable y lento avanzar en estas condiciones, estamos mojados hasta las rodillas y se nos pierde la huella, la cual ya no es muy nítida y nos obliga a retroceder y retomar nuevamente el camino.

Comienza a caer la noche  y el frío se acentúa rápidamente, ya llevamos más de 7 horas caminando y no encontramos un lugar adecuado para acampar. Hacemos uso de nuestros frontales y decidimos seguir avanzando por otra hora más, hasta que finalmente pudimos encontrar un lugar plano sobre la nieve en el cual armamos nuestra carpa, nos cambiamos la ropa mojada y comimos algo para luego entregarnos al sueño.

 Día 2 –Lento avance-

Despertamos muy temprano y hoy amanece un día espectacular, por fin podemos apreciar el bello y majestuoso paisaje nevado al que habíamos llegado al anochecer y no pudimos contemplar en la oscuridad. Recogimos nuestro equipo y reiniciamos nuestra caminata por una difusa huella, que en una hora de caminar nos llevó al borde de un pequeño precipicio que nos dejó sin poder continuar, obligándonos retroceder y buscar una huella más marcada. Tuvimos que subir por la empinada ladera para finalmente encontrar la huella real

En un par de horas llegamos al nacimiento del estero Covarrubias, y el paisaje es impresionantemente hermoso, algunas rocas se asoman entre la nieve rompiendo la uniformidad del paisaje blanco.

Este sector se denomina Los Azules, pensamos que esto se debe a unas grandes rocas y superficie del terreno teñidas de un color verde-azul, las cuales no pudimos observar completamente bien por estar semicubiertas por la nieve.

Alcanzamos una especie de meseta a los 2.200 msnm, la nieve es blanda y profunda y se hace incómodo y cansador caminar sobre ella, así hundiéndonos a veces hasta las rodillas nos aproximamos al final del valle y subimos el portezuelo que separa el valle Covarrubias y que se une con uno de los filos que viene descendiendo desde el cerro Ramón.

Saludos desde la nieve
Saludos desde la nieve

Finalmente, en nuestro segundo día a unas cuatro horas de caminar al llegar al portezuelo, alcanzamos el punto más alto del trekking. Desde ese punto teníamos vistas espectaculares a ambos lados de los valles.

A la distancia divisamos el refugio de Los Azules, también llamado casa de piedra, así que caminando por el filo del portezuelo y dando un largo rodeo para así evitar unas prominentes quebradas que nos cortaban el paso en línea recta. Mas tarde y luego de  hundirnos varias horas en la nieve, finalmente llegamos al refugio de los arrieros.

Armamos nuestro campamento y nos secamos los pies mojados por la nieve, luego comimos una rica comida caliente y a dormir.

Día 3 –El Valle del Manzano-

Nos levantamos muy temprano con la incertidumbre de no saber por donde continuaba el camino, también nos presionaba el hecho de saber que teníamos un solo día para terminar el trekking y nos encontrábamos a un poco más de la mitad de la ruta.

Encontramos rápidamente el filo lógico para descender, y al ir dejando la nieve atrás, se asomaban en la tierra las huellas marcadas de los caballos y que nos garantizaban que seguíamos bajando por la ruta correcta, por un sendero cada vez más marcado y con algo de barro.

Al transcurrir de las horas el rugir del estero el manzano se va haciendo cada vez más fuerte, el día está absolutamente despejado, y ya se divisa a lo lejos el cerro Purgatorio. Luego de en un par de horas de descenso ya estábamos en el nacimiento del estero el manzano.

Estero el Manzano
Estero el Manzano

Cuando llegamos al estero hicimos un alto para comer algo refrescarnos, luego seguimos caminando por un marcado sendero, la ruta al ser en bajada se hizo muy rápidamente. Dejamos la nieve y la precordillera atrás y ahora caminamos al lado del estero a través de un frondoso bosque siempreverde.

Luego de vadear el estero en varias partes, en unas tres horas de caminata desde nuestro último descanso ya llegábamos a la piedra la tortuga y el fundo El Manzano, de propiedad privada. En media hora más nos encontrábamos caminando en el pavimento del camino hacia San José de Maipo.

Aunque habíamos llegado al camino todavía no dábamos por terminado este trekking, ya que el punto final lo pusimos como meta en una picada que conocíamos con anterioridad en la cual venden unas exquisitas empanadas.

 Finalmente, todo resulto de maravillas, este ultimo día de trekking en esta época invernal se sintió como un día de primavera, y a eso de las tres de la tarde finalmente dimos por concluida nuestra travesía, celebrando con empanadas de pino y añorando volver algún día a estos cercanos y a la vez lejanos valles escondidos en  la cordillera de los andes.

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